Prácticas Pedagógicas, Género y Reforma Educativa. Parte I
1.3 Incorporación de Perspectiva de Género en el Sector Educación
La concepción de la igualdad entre los sexos como tema importante, surgió con bastante retraso en el pensamiento político democrático en comparación con otras nociones, tales como la de derechos y obligaciones, libertad y justicia o estabilidad política. La condición política y social de la mujer se consideraba predeterminada por la naturaleza y por ello no era especialmente cuestionada[1].
Por otra parte E. Hobsbawm (1998) destaca que en el siglo XX las mujeres hacen su ingreso al ámbito público inicialmente a través del mercado laboral. La entrada masiva de mujeres casadas, es decir de madres al ámbito productivo, así como, el ingreso a la educación superior, configuraron el telón de fondo en los países desarrollados del impresionante renacer de los movimientos feministas a partir de los años sesenta. De esta manera, se constituirían más tarde en un movimiento que se destacó por su lucha a favor de una sociedad más justa e igualitaria[2].
En las últimas décadas la mujer ha irrumpido en un proceso de lucha por ser reconocida por la sociedad como un actor relevante y principalmente por su gran aporte al ámbito del trabajo productivo, sin dejar de ejercer la multiplicidad de roles que le han sido destinados a cumplir.
Esta adquisición de nuevos roles conlleva un cambio social de gran trascendencia, ya que tiene efectos en los niveles político, económico, cultural y familiar.
Las implicancias de esta situación se pueden observar en aquellos países donde el proceso de incorporación de las mujeres al mundo laboral se inició más tempranamente que en el nuestro y en el interés manifestado por la comunidad internacional, el cual refleja en la “Convención sobre la eliminación de las formas de discriminación contra la mujer”, la necesidad de investigar la visión que la educación entrega sobre la división de los roles sexuales.[3]
En 1995 quedó establecido en la Plataforma de Beijing[4] la preocupación por las diferencias de género y la necesidad de construir una plataforma de acciones que abordaran esta discriminación. En ella, los gobiernos participantes comprometieron su adhesión para los siguientes cinco años y su colaboración en la inclusión de la temática en las políticas públicas que desarrollasen. En este significativo encuentro se pudo discutir y levantar propuestas relativas a la mujer en distintas dimensiones, proponiéndose la generación de líneas de acción respecto a promover relaciones equitativas entre géneros. Algunos de los aspectos tratados dicen relación con el área Educación:
· Asegurar la igualdad de acceso a la educación para las mujeres de todas las edades.
La concepción de la igualdad entre los sexos como tema importante, surgió con bastante retraso en el pensamiento político democrático en comparación con otras nociones, tales como la de derechos y obligaciones, libertad y justicia o estabilidad política. La condición política y social de la mujer se consideraba predeterminada por la naturaleza y por ello no era especialmente cuestionada[1].
Por otra parte E. Hobsbawm (1998) destaca que en el siglo XX las mujeres hacen su ingreso al ámbito público inicialmente a través del mercado laboral. La entrada masiva de mujeres casadas, es decir de madres al ámbito productivo, así como, el ingreso a la educación superior, configuraron el telón de fondo en los países desarrollados del impresionante renacer de los movimientos feministas a partir de los años sesenta. De esta manera, se constituirían más tarde en un movimiento que se destacó por su lucha a favor de una sociedad más justa e igualitaria[2].
En las últimas décadas la mujer ha irrumpido en un proceso de lucha por ser reconocida por la sociedad como un actor relevante y principalmente por su gran aporte al ámbito del trabajo productivo, sin dejar de ejercer la multiplicidad de roles que le han sido destinados a cumplir.
Esta adquisición de nuevos roles conlleva un cambio social de gran trascendencia, ya que tiene efectos en los niveles político, económico, cultural y familiar.
Las implicancias de esta situación se pueden observar en aquellos países donde el proceso de incorporación de las mujeres al mundo laboral se inició más tempranamente que en el nuestro y en el interés manifestado por la comunidad internacional, el cual refleja en la “Convención sobre la eliminación de las formas de discriminación contra la mujer”, la necesidad de investigar la visión que la educación entrega sobre la división de los roles sexuales.[3]
En 1995 quedó establecido en la Plataforma de Beijing[4] la preocupación por las diferencias de género y la necesidad de construir una plataforma de acciones que abordaran esta discriminación. En ella, los gobiernos participantes comprometieron su adhesión para los siguientes cinco años y su colaboración en la inclusión de la temática en las políticas públicas que desarrollasen. En este significativo encuentro se pudo discutir y levantar propuestas relativas a la mujer en distintas dimensiones, proponiéndose la generación de líneas de acción respecto a promover relaciones equitativas entre géneros. Algunos de los aspectos tratados dicen relación con el área Educación:
· Asegurar la igualdad de acceso a la educación para las mujeres de todas las edades.
· Promover una educación no discriminatoria.
· Velar porque las instituciones educacionales respeten los derechos de las mujeres y niñas a la libertad de conciencia y religión.
· Aumentar el acceso de las mujeres a la formación profesional.
· Diseñar programas de educación para mujeres desempleadas.
· Asignar recursos suficientes para mejorar la calidad de la educación.
· Elaborar textos y planes de estudio.
· Diseñar programas de educación en materias de Derechos Humanos que incorporen la dimensión de género.
· Eliminar barreras que impidan la asistencia a la escuela de adolescentes embarazadas.
· Eliminar barreras legales que se opongan a enseñar sexualidad y salud reproductiva.
· Aumentar medidas positivas para aumentar la cantidad de mujeres que participen en las decisiones en materia educativa.
Esta estrategia es también considerada en el Plan de Igualdad de Oportunidades para la Mujer formulado por el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), organismo encargado de concebir y coordinar la políticas públicas destinadas a promover la igualdad de oportunidades para la mujer, hacer visible y superar su histórica discriminación[5].
Este instrumento de gestión de gobierno tiene como propósito promover la igualdad total de derechos civiles para hombres y mujeres, la participación femenina en posiciones de poder y autoridad, la igual valoración de las actividades que realizan mujeres y hombres y la redistribución, entre ambos géneros, de los recursos y tareas sociales[6].
En el aspecto operativo para incorporar esta estrategia se establece una articulación entre MINEDUC y SERNAM a través de sus representantes con la intención de desarrollar acciones en conjunto a favor del sector educacional, en todos sus niveles. Para esto se ha convenido promover la producción de prácticas pedagógicas orientadas a fomentar el desarrollo de relaciones igualitarias entre las niñas y niños en el lenguaje, los contenidos entregados, los programas de asignaturas, prácticas docentes y el uso de textos escolares.
Para la entrega de dispositivos de estos conocimientos, se ha trabajado en coordinación con el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones pedagógicas (CPEIP) con el cual se ha firmado un convenio marco y específico que permite incorporar la temática de género en los cursos de Perfeccionamiento Docente a Distancia.
Lo anterior no podría materializarse sin existir hoy la Reforma Educativa en marcha, ya que ésta instala condiciones favorables en la medida que establece explícitamente dentro de los Objetivos Transversales “la no-discriminación por sexo”[7].
Por otro parte se han desplegado esfuerzos por introducir esta temática en el ámbito de la educación escolar a través de otras instancias.
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NOTAS
1. Astelarra, Judith, Políticas de Igualdad de Oportunidades, en Feminismo en transición, Documento de trabajo, s/f.
2. Hobsbawm, Eric, “Historia del siglo XX, Crítica, Buenos Aires, 1998
3. Binimelis, Adriana; Blazquez, Marisa, Análisis de roles y estereotipos sexuales en los textos escolares chilenos, Documento SERNAM, Santiago,1992.
4. Plataforma Beijing 1995, Documento final de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, Pág. 15, 16.
5. Bilbao, Josefina, Discurso Inaugural Seminario Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en Educación. Julio, Santiago, 1996
6. Plan de Igualdad de Oportunidades, Documento Instrumento del SERNAM.
7. Delpiano, Adriana, Ministra Directora Servicio Nacional de la Mujer, en presentación del libro Hombre = Mujer ¿Y en oportunidades?, CPEIP, Santiago, 2000.


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